Una vez explicados los orígenes del mundo y del cosmos, el hombre tiene que explicarse a si
mismo y su cultura ¿Cómo aprendió a encender fuego, a pescar, a cazar, a criar animales do-
mésticos, a cultivar la tierra, a descubrir remedios curativos y, más tarde, a desarrollar
una cultura compleja?... bueno, los mitos heroicos, llamados también épicos, describen las
acciones y el carácter de los seres que son responsables del descubrimiento de un artefacto
cultural o proceso tecnológico particular, es decir, la invención de cosas tan importantes
para la supervivencia del hombre se atribuía a héroes de culto, dotados de cualidades poco
corrientes. Normalmente estos héroes eran hijos ilegítimos de dioses, perseguidos por las
agraviadas esposas de sus padres. Las hazañas e inventos de los héroes beneficiaron al hom-
bre tanto material como espiritualmente. Sirvieron de modelo a quienes tenían que vivir y
luchar, sufrir derrotas, disfrutar de algunos triunfos y morir. Así, cada poema épico forma
un ciclo análogo a la salida, cenit y puesta del sol cada ida. La fase del alba (o naci-
miento) en la vida del héroe, bien ilustrada en el mito de Hércules, presagia los objetivos
y el contenido de su existencia. En el caso de Hércules eran la preservación de la vida li-
berando a un pais de su tirano, la fundación de una civilización y la renovación del poten-
cial espiritual del hombre sobre una vida instintiva. Otra versión de la primera fase tiene
lugar cuando el acto heroico es realizado furtivamente, en especial con trampa o robo. Como
de costumbre, el héroe ha contrariado a los poderes gobernantes; pero, a pesar del castigo
que éstos le inflingen, la proeza se lleva a cabo y la humanidad da un paso adelante hacia
la igualdad con los dioses. En la mitología griega Prometeo, que robó el fuego a los dio-
ses, que había sido privilegio de los dioses del Olimpo, es un prototipo de esta figura. La
importancia del fuego no residía sólo en que ahora el hombre podría calentarse y cocer ali-
mentos que de otra manera no eran comestibles. El fuego además le daba luz, alusión al des-
pertar de la conciencia humana. Zeus castigó a Prometeo encadenándole a una roca, donde de
dia un águila le devoraba el hígado, que por la noche le crecía de nuevo para ser otra vez
devorado al día siguiente. Zeus contrarrestó el beneficio que Prometeo había dado a la hu-
manidad mediante un plan perverso: habia creado a la hermosa Pandora (la que da todo) y la
casó con Epimeteo, el hermano tonto de Prometeo. Fue ella quien destapo una caja de la que
salieron todas las enfermedades y sufrimientos que azotan a la humanidad. Es sorprendente
el parecido con la historia del Paraiso y la Caida por una mujer tentadora y peligrosa. El
vencer su temible poder era una de las tareas del héroe. Una vez hecho esto, la mujer pudo
convertirse en la indispensable colaboradora en los hechos épicos de los héroes míticos.
Debemos tambien mencionar algunos otros ejemplos de estos héroes culturales como: en el ca-
so de la cultura de los dogones, el herrero que roba semillas para la comunidad humana, del
granero de los dioses, es similar a Prometeo. En Ceram, Indonesia, Hainuwele es también una
figura de esa clase: de los orificios de su cuerpo, ella abastece a la comunidad con abun-
dancia de bienes imprescindibles y superfluos. En Grecia, Triptólemo, se convierte en bene-
factor de la humanidad, un héro cultural, cuando Deméter le da granos, un arado y el cono-
cimiento de la agricultura para que se los enseñe a la humaniad.
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