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MITOLOGÍA  PARAGUAYA  (GUARANÍ)


  - INTRODUCCIÓN E HISTORIA
	
  La población paraguaya actual es el resultado de la mestización de dos tipos étnicos y cul-
  turales  diferentes: uno americano, otro europeo: guaraníes y españoles.  Esta  mestización
  tiene características algo diferentes a la que se realizó en otras regiones  americanas, en
  algunas de las cuales ella no llegó a completarse y existen por un lado, grupos importantes
  de descendientes de indígenas que conservan la mayoría de sus rasgos raciales y  culturales
  originarios y, por otro lado, una población que está compuesta por descendientes de españo-
  les u otros europeos con sus características étnicas y culturales propias.
	
  En Paraguay, desde el comienzo de la conquista y colonización se  produjo -principalmente a
  causa del aislamiento geográfico y la ausencia de  metales preciosos- una intensa  mestiza-
  ción por el muy reducido número de hombres españoles en medio de una gran población indíge-
  na.  Esto último los indujo  a tomar como esposas o concubinas  a las indias  guaraníes y a
  practicar la poligamia.  Hoy en día la población  paraguaya es mestiza prácticamente  en su
  totalidad.
  Se conoce poco y hay muchas opiniones sobre la  proporción de "sangre" indígena y  española
  que entra en la composición biológica de la población paraguaya. En las áreas rurales pare-
  ce prevalecer  el elemento  indígena y en  las urbanas el  español, aunque  eso no sea  muy
  determinante  y se pueda  encontrar tanto  entre los ciudadanos  como entre los  campesinos
  tipos raciales que se asemejan a representantes de cualquiera de sus dos  ascendencias, así
  como tipos mixtos o mestizados en la mayoría de los casos.	
  Como  consecuencia de la  mezcla de  los dos tipos  étnicos, cada uno  poseyendo su  propia
  cultura -una, neolítica  con conocimiento de  la agricultura y  otra, europea del  siglo XV
  estancada por el prolongado aislamiento en que estuvo primero la provincia y luego el  país
  independiente-, se produjo una mezcla que dio por resultado la actual cultura paraguaya.
  Todavía no se ha llegado a estudiar suficientemente qué proporción de cada cultura origina-
  ria entró en la  mezcla resultante y hay quienes  discuten sobre si hay una o dos  culturas
  paraguayas.
	
  Aparentemente prevaleció la cultura del dominador: la organización política, social  y eco-
  nómica; la religión; la vestimenta y la vivienda; los instrumentos de metal y las  técnicas
  de producción; el arado y la carreta.  De la cultura  indígena se conservan algunas costum-
  bres y utensilios: el  uso de la yerba mate  y otros productos  agrícolas; valores como  la
  solidaridad y la cooperación; y -lo más  sorprendente- la lengua  guaraní hablada por  casi
  toda la población.
  Es evidente la existencia de una cultura propiamente paraguaya que es muy  homogénea y com-
  partida  por toda la  nación.  Paraguay  es, culturalmente original y  diferente en  muchos
  aspectos respecto a sus vecinos  argentinos, uruguayos, chilenos, bolivianos y  brasileños.
  Tiene ricas tradiciones que son  propias de este  país: música, folclore, comidas  típicas,
  costumbres y valores; de los que participamos todos.
  Con respecto al uso mayoritario del guaraní en toda la extensión del país, una  lengua abo-
  rigen americana, se puede decir que el Paraguay es  el único caso de este tipo en  América.
  La lengua española, lengua del dominador usada en casi  todo el continente, se usó  también
  en el país desde su origen pero cuenta con menor número de hablantes, calculado en poco más
  de la mitad de la población.
  Como la lengua guaraní se usa más en el  campo, donde reside la mayoría de la  población, y
  el castellano se usa más en las áreas urbanas, se podría decir que hay una cultura  rural y
  otra urbana; pero -por la gran movilidad social entre campo y ciudad- en las ciudades nadie
  es ajeno a las costumbres y usos campesinos. También hay pocas cosas de la cultura ciudada-
  na que el campesino no conoce porque ambas culturas han estado en contacto por  mucho tiem-
  po, solamente que el campesino no puede participar de esta cultura, está forzado a vivir en
  las costumbres que funcionan para él bajo circunstancias económicas  particulares y que  es
  incapaz de cambiar.
	
  Cada cultura debe corresponder a una lengua y cada lengua a una cultura.  Como en  Paraguay
  el 90% de  la población  habla en guaraní y el 55% en  castellano, según el censo de  1982,
  se tendría que deducir que hay dos culturas nacionales: prácticamente todos los  paraguayos
  pertenecerían a la cultura  paraguaya que se expresa  en guaraní y más  de la mitad  serían
  biculturales poseyendo dos culturas nacionales.  Sin embargo, se puede afirmar que la única
  cultura verdaderamente nacional y paraguaya es la que se expresa en guaraní.  Los que  tam-
  bién hablamos en castellano, participamos de la cultura hispana, muy semejante a la  de los
  demás países de América Latina y que es próxima a otras culturas europeas. Pero esa cultura
  no es una cultura verdaderamente paraguaya, es cultura europea y universal.  La nación está
  atrasada desde el punto de vista del desarrollo del comercio y la industria  internacional,
  es esencialmente una sociedad campesina, pero desde el punto de vista de la unidad cultural
  es muy avanzada.  Felizmente, el pueblo paraguayo no está del todo "civilizado" ni del todo
  "desarrollado" y por lo tanto puede todavía ser paraguayo.  Hay en él  recursos del  pasado
  que son energía para el futuro.  La cultura que comprenda  ese proceso y lo potencie  en el
  pueblo, será cultura nacional.
  La cultura paraguaya entonces, a pesar de tener aparentemente más elementos de  procedencia
  española que de la aborigen, es la que principalmente se expresa en guaraní y los  paragua-
  yos que aprenden el castellano lo hacen como quien aprende por necesidad una lengua extran-
  jera.
  Esto se refleja en la escasez de literatura paraguaya en castellano -el escritor se encuen-
  tra con la dificultad de expresar en español una realidad pensada en guaraní-, y también en
  que usamos muy pocos dichos y proverbios en español.  En cambio tenemos muchísimos ñe'enga,
  que se dicen en guaraní o jopara (mezcla de guaraní y castellano). La literatura en guaraní
  también es escasa y eso se debe a que no se nos enseñó a leer y escribir en guaraní.  Somos
  analfabetos en la lengua que casi todos hablamos, pero se tiene una  riquísima "literatura"
  oral: adivinanzas, proverbios, relaciones, relatos, fábulas, mitos y leyendas que  se cuen-
  tan en guaraní y corren de boca en boca entre la gente campesina.
	
  - LA MITOLOGÍA GUARANÍ
	
  La Teogonía Guaraní comienza personificando el Poder ordenador infinito, universal y eterno
  en TUPÁ. Es decir, que es él mismo, la totalidad pródiga de los bienes necesarios para sub-
  sistir. Habita en los dominios de CUARAJHI, el Sol, origen de la luz, morada de la madre de
  la luz.  A su vez este genera una  personificación ya  canalizada en el  sentido de  ámbito
  universal: ARA, que significa día, espacio de cielo, tiempo, y por consiguiente, luz. Sigue
  YACY, la luna, a la que se considera madre de la raza, y  que por ello conserva un  sentido
  sexual perfectamente determinado (mujer, hembra, fuente fecunda, etc.).
  A YACY, siguiendo ese concepto, se la considera "madre de  las plantas", de los frutos  que
  germinan y las flores de todo orden. Por consiguiente, el sentido vital de su influencia se
  hace sentir en el curso de las aguas y mantiene su gravitación sobre las estaciones y sobre
  la estabilidad productora del suelo.
  De alli que en el ejercicio de los antiguos ritos, el guaraní daba un sentido oculto al que
  se destinaba a honrar a YACY, y tenía caracter marcadamente orgiástico en medio de la espe-
  sura de la selva.
  YACY al mismo tiempo da origen a las  estrellas, a las YACY TATA (fuego de la luna), y  que
  por consiguiente, son desprendimientos de la pálida hoguera lunar.  Distinguen no obstante,
  a la radiante Venus, de tanto fulgor, designándola YASY TATÁ GUAZÚ, o sea "fuego grande  de
  la luna".
	
  Como el guaraní consideraba que sus  antepasados habían residido alguna vez en las  alturas
  celestes, la Vía Láctea era en todo caso un camino que fue transitado (TAPÉ CUÉ) por un ta-
  pir  gigante (MBOREVÍ RAPÉ).  La Cruz del Sur indicaba  a su vez el recorrido de un  animal
  sugestivo, el Avestrúz, desde las alturas a la Tierra, y lo denominaban ÑANDUÍ-PO.
  Como siempre, los animales participan naturalmente de la cosmogonía tan particular y la tan
  particular teogonía eminentemente panteista.
  Creyendo el Guaraní en la inmortalidad del alma, ésta se  desprendía del cuerpo del  hombre
  al morir, y  adquiría un  caracter especial, yendo  a refugiarse  en una región  denominada
  AÑARETÁ (-morada del demonio del AÑA) y que es una especie de  Campos Eliseos lleno  de si-
  lencios.
  Curiosa es tambien la  interpretación del "andros" lugar o del "avá" racial, que tiene  una
  extraña coincidencia  con el génesis bíblico  guaraní, segun su tradición  es producto  del
  fugáz connubio de un hijo de la tierra con YACY, la luna.
  Los fenómenos atmosféricos son explicados y denominados con el dulce idioma de clara onoma-
  topeya. El cielo, como anota Natalicio Gonzalez, está constituído por una "materia  quebra-
  diza" que se raja en las tormentas y produce el rayo (ARA-TIRI) despidiendo la gran lumino-
  sidad del relámpago (ARA VERÁ).
  El viento (IBYTU), es el aliento, la "respiración" de la tierra. ¿Puede concebirse una imá-
  gen más poética?
	
  El vasto solar guaranítico, que va desde las extendidas campiñas, serranías  airosas, arro-
  yuelos, grandes  rios, y sobre  todo, selva  inmensa, es escenario  propicio para una  rica
  mitología.
  Las creencias se hacen carne. El "ava", el indio, es un ente que vibra con el medio y  res-
  ponde instintivamente a sus sugestiones.
  Si dijimos que antes existía  un extraño parentesco  con los orígenes  bíblicos, ya que  el
  guaraní sostiene la existencia de un Diluvio con  destrucción de  comunidades, es  evidente
  que el "hábitat" y las peculiaridades idiomáticas del "Ava-fiee", del idioma autóctono, son
  generadores directos.
  PORÁ, ya de por sí, significa "fantasma", alma en pena que anda por las picadas, los escon-
  drijos montuosos, los caminos...
  Y ya encontramos el invisible YACY-YATERÉ, el rubio  enano, el duende  típico acechando  en
  las siestas; la CAÁ-PORÁ, extraño y proteoforme fantasma femenino de las selvas; el POMBERO
  el extraño tambien, sigiloso y velludo personaje, que desde situaciones estratégicas acecha
  la vida silvestre; el I-YARA, dueño  de las aguas; el CUARAJHI-YARA, dueño del Sol, dispen-
  sador genitivo de las sementeras, dios fecundante, patrón del "avati", (maiz).
  Luego, el CURUPÍ, el sátiro racial, enano y deforme, de sensualidad permanente, emblema  de
  la poderosa fecundación natural de los desbordes  dionisíacos, ladrón de pequeñuelos y rap-
  tor de doncellas.  La CAÁ-YARI, dueña o abuela de la Yerba Mate, espléndida  diosa rubia, a
  la que entregan su alma los hombres del yerbal para obtener sus favores y el rendimiento de
  su trabajo.
  El guaraní otorga a sus entidades míticas la  condición de "dueñas o protectoras" de  tal o
  cual elemento animal o vegetal. Es como haber hallado un  modo consciente de evitar  la de-
  predación y los despojos arbitrarios e innecesarios del "hábitat"que es tablado de su exis-
  tencia.
  Arboles, plantas, sementeras, ríos, manantiales, todo tiene su duende familiar.  Todo  está
  sujeto a las ocultas leyes del mito, y que el indio respeta mas que a su propia vida.
	
  - LOS MITOS ANTROPOMORFOS
	
  Siguen después los mitos antropomorfos, las extrañas  coincidencias con otros de tipo  uni-
  versal, como el LOBIZÓN, el hombre que se convierte en perro-lobo, el YAGUARETÉ-ABA, trans-
  formación del hombre en tigre, todo ello después de rituales mágicos de relieve diabólico.
  El "Ava-ñee", el dulce idioma, sigue tejiendo  incansablenlente sobre  la sensibilidad  del
  indígena, las sugestiones de su onomatopeya. Quizás el idioma, por su grafismo  casi pictó-
  rico-musical, contribuya en gran parte a la sugestión de los mitos.
  Ha dicho Max MULLER: "Se ha demostrado cumplidamente  que la mitología es solo una  fase, y
  una fase inevitable en el desarrollo del lenguaje, tomado el lenguaje en su  verdadero sen-
  tido, no solo como  símbolo exterior del  pensamiento, sino como el unico medio posible  de
  darle cuerpo.  Mientras el lenguaje atraviesa esa fase  particular, todo puede trocarse  en
  mitología".
	
  - RELIGIÓN Y MITOS IMPORTANTES
	
  Conforme nos relata Chase Sardi, Ñanderuvusu, Nuestro Padre Grande, es el dios supremo  que
  se crea a si mismo, y crea todas las cosas a partir de una  neblina vital, primigenia, lla-
  mada tatachina.
  Este Padre Grande tiene otro compañero, Ñanderu Mba’ekuaa, Nuestro Padre Sabio, que aparece
  al comienzo del principal ciclo mítico (Ciclo de los Gemelos). Ñanderuvusu creó a Tupã como
  dios de las nubes, de las lluvias, del granizo, de los arroyos, de los ríos, de los  mares,
  de las tormentas y de los vientos.
  Aparece también Ñandesy, Nuestra Madre, la Gran Tronadora (Hyapuguasuva) la que  produce el
  trueno grande, trueno que se escucha hacia el oriente y que es el retumbar de los golpes de
  su takua, el bastón del ritmo durante la danza.
  Ñandesy fue originada por Ñanderuvusu a partir de una olla de barro grande.  Ella traicionó
  a Ñanderuvusu con Ñanderu Mba’ekuaa y debido a que se unió con dos personas  diferentes, se
  concibieron dos gemelos; sin embargo nació uno  solo que es Kuarahy y el  segundo, Jasy (su
  hermano menor) fue constituido por los huesos de su madre muerta.
  A continuación reproducimos parte de su  mitología, recopilada por  Miguel A. Bartolomé, en
  el llamado "Ciclo de los gemelos":
  I.  La Llegada de Ñanderu Guasu:
  "Nosotros sabemos que para que existiera esta  tierra, había uno que  seria nuestro  padre.
  Ñanderu Guasu es el que seria nuestro  padre.  El vino del poniente, vino por esta, nuestra
  tierra y se fue hacia el oriente. Se fue hacia el oriente por un sendero abierto en la sel-
  va.. Se fue rompiendo  ramas y follaje  para que hubiera  sendero.  Ñanderu Guasu ya  había
  planeado toda esta tierra. Ya la había colocado sobre el Yvyra joasa, palo cruzado. La for-
  ma en que nosotros habitaríamos esta tierra ya había sido pensada por él.  Ñanderu Guasu no
  estaba solo, Ñanderu Mba’e Kuaa estaba con él...
  II. Aparición y Culpa de la Mujer:
  ...al principio no tenían mujeres, pero después encontraron a una mujer debajo de una vasi-
  ja de barro. Encontraron a la mujer y los dos tuvieron  relaciones con la  mujer hasta  que
  quedó embarazada.  Se fue entonces Ñanderu Guasu a hacer su plantación, se  fue a hacer  su
  rozado. Quemó el monte y después plantó avati, maíz; mientras él plantaba, detrás suyo cre-
  cían las espigas. Cuando regresó a la casa le  dijo a su mujer: - ya  he terminado, vete  a
  traer el maíz y haznos un mbaipy de harina de maíz  fresco.  La mujer  se enojó mucho  y le
  dijo: - ¡ cómo es posible que haya que cosechar tan pronto, el hijo del que estoy embaraza-
  da no es solamente tuyo ! - Se enojó Ñanderu Guasu  y fue debido a la  incredulidad de  las
  mujeres que quedamos nosotros así en la tierra.  Por la incredulidad de las  mujeres es que
  tenemos que esperar tanto para que madure nuestra cosecha ...
  III. Ñanderu Guasu Abandona a su Mujer:
  ...ese fue motivo para que Ñanderu Guasu se enojase. Tomó su mbaraka, se puso su jasaa  so-
  bre el pecho, su poapi guaa en el brazo y su akäänguaa sobre la cabeza. Junto con todos sus
  adornos de plumas de gua’a llevó también su kurusu ypoty. Se fue entonces al Yvytymi. Antes
  de irse le dijo a su mujer, que si  ella era  capaz de  llegar  por sus  propios medios  al
  Yvytymi, él la perdonará. En ese tiempo todo el mundo era selva. Sólo había pequeñas "pica-
  das" que llevaban al Yvytymi.
  IV. Kuarahy Guía a su Madre desde el Vientre:
  ...entonces ella se fue por uno de esos senderitos. Para esa época ya Kuarahy hablaba desde
  el interior del cuerpo de su madre.  Tomó ella entonces su ajo, canasto y  se fue detrás de
  Ñanderu Guasu. Se fue la mujer por el camino y mientras iba caminando le  preguntaba a Kua-
  rahy si era bueno el camino que seguía.  Kuarahy era como el  guía de ella.  Después de  un
  tiempo llegaron hasta el cruce de dos  caminos.  La mujer  de Ñanderu Guasu  no sabia  cual
  camino seguir.  Ya estaba por elegir uno de los caminos, cuando su hijo  le habló desde  su
  vientre: — vamos a seguir ese camino, vamos a ir yendo por ese camino más cerrado, vamos  a
  ir derecho, así le habló Kuarahy a su madre. Así la iba guiando por los caminos...
  V. Una Avispa Pica a la Madre de Kuarahy Provocando su Enojo:
  ...la madre siguió ese camino y al rato Kuarahy le pidió que le alcanzara una florecita. Le
  dijo a su madre: - vamos a llevar muchas flores, cuando lleguemos a donde está papá yo  voy
  a jugar con estas florcitas. La mujer le hizo caso y sacó muchas flores. Ya estaba por lle-
  nar el ajo que tenía y Kuarahy, que todavía estaba adentro de su vientre, le seguía pidien-
  do flores. Anduvo y anduvo la madre de Kuarahy hasta que vió una planta que se llama mburu-
  kuja y que tiene una muy hermosa flor.  Cuando Kuarahy  la vió, le dijo a su  madre: - allí
  hay otra flor mamá, esa es la flor más hermosa de todas, vamos a llevarla a la casa de papá
  y cuando lleguemos allí voy a jugar  mucho con ella -.  La madre fue a sacar  esa florcita,
  pero cuando estaba por hacerlo le picó una avispa que  se llama mamanga.  La mujer  se puso
  furiosa y le gritó a Kuarahy: - ¡ para qué me haces hacer  estas cosas, tú, que todavía  no
  vives, que no pisas por el suelo, que no andas todavía! Se enojó  mucho la mujer  cuando le
  picó el mamanga...
  VI. Kuarahy se Enoja y Hace Perder a su Madre:
  ...se enojó también Kuarahy porque su madre le  había regañado.  La mujer  siguió  entonces
  caminando hasta que llegó a un nuevo cruce. A un lugar donde se encontraban dos caminos. No
  supo la mujer por dónde seguir y le  preguntó a Kuarahy cuál era el  camino correcto.  Pero
  Kuarahy, que estaba enojado por el regaño de su madre, no le contestó. Su madre le preguntó
  de nuevo, pero él de nuevo no le contestó; -adónde vamos a ir, mi hijo—, le decía la mujer,
  pero Kuarahy seguía callado.  Entonces, la mujer tomó por uno de los caminos y se fue deso-
  rientando hasta perderse...
  VII. La Mujer Extraviada es Muerta por los Añag:
  ...la mujer perdida, caminó y caminó hasta que llegó al lugar donde  vivía la jaryi de  los
  Añag. Al llegar la Kanguerei Ruvicha le dijo: —pasa y siéntate en este lugar—.  La vieja le
  dio alojamiento en su casa. Pero la vieja tenía muchos nietos.  Los nietos de la vieja eran
  los Añag. La vieja le dijo a la madre de Kuarahy: -mis nietos se fueron a cazar, pero si al
  volver te encuentran, te matarán; así que es mejor que te escondas debajo de esta gran olla
  de barro—.  La mujer se escondió y a la tardecita comenzaron a  llegar los Añag que volvían
  de cazar.  Apenas llegaban la vieja les hablaba en secreto  y les contaba que debajo  de la
  olla estaba escondida la madre de Kuarahy. Apenas los Añag se enteraron, fueron, levantaron
  la olla y mataron a la madre  de Kuarahy.  Apenas la  mataron, comenzaron a  descuartizarla
  para comérsela...
  VIII. Los Añag Tratan de Matar a Kuarahy:
  ...entonces jarýi dijo: —como yo ya soy vieja y no tengo linda dentadura, abran a la  mujer
  y denme la cría que tiene adentro, la cría va a ser  suficientemente blanda para que  yo la
  pueda comer-. Cuando los Añag sacaron a la cría, quisieron matarla. Primero trajeron  un a-
  sador de madera y quisieron clavarlo, pero la cría se resbalaba siempre y no podían clavar-
  la. Entonces lo echaron al fuego, pero el fuego no le hacía nada porque no se podía quemar.
  Apagaba todo el fuego; aunque hicieran mucho fuego, lo apagaba todo. Entonces, lo  pusieron
  en un mortero y lo querían moler, pero tampoco podían molerlo, porque no se rompía...
  IX. La Kanguerei Ruvicha Adopta a Kuarahy:
  ...al ver que no  lo podían matar, la  vieja dijo: -bueno, déjenlo, pónganlo por allí  para
  que se seque y yo lo voy a conservar para que sea mi hijo.  Entonces, lo pusieron a secar y
  al poco tiempo ya se convirtió en un muchachito que era Kuarahy.  Kuarahy no se  había dado
  cuenta de que su madre había muerto. Kuarahy creyó que la jarýi de los Añag era su verdade-
  ra madre...
  X. Kuarahy da Origen a los Pájaros:
  ...entonces, se acercó a la vieja y le pidió que le hiciera un arquito, guyrapa, para matar
  pájaros. La vieja le hizo entonces un arquito y Kuarahy se quedó  muy contento.  Hasta  ese
  momento estaban dispersos por el suelo los huesos de la que había sido su madre.  Todas las
  mariposas, panambi, bajaban volando y se iban a posar en  los huesos. Pero en esa época las
  mariposas no tenían nombre. Eran una clase (sic) nomás, pero ninguna tenía todavía  nombre.
  Kuarahy comenzó entonces a matar mariposas con su arco para darle de comer a la vieja. Cada
  vez que mataba una mariposa decía: —éste es el jaku, Pavo de Monte; este es el tuká, tucán;
  este es el taguato, gavilán; esto es el pelícano, ésta la gaviota.  Cada vez que mataba una
  mariposa para darle de comer a la vieja, le ponía un nombre  y así los pájaros iban  apare-
  ciendo y teniendo un nombre...
  XI. Kuarahy da Origen a su Hermano Jasy:
  ...un día la vieja le dijo a Kuarahy: —está bien que me traigas pájaros para comer, ve aho-
  ra a cazarlos a la selva, pero no debes ir al lugar llamado Cerro Azul, nunca vayas a cazar
  al Cerro Azul. Pero Kuarahy quería irse al Cerro Azul.  Antes de ir juntó algunos huesos de
  su madre que estaban en el suelo.  Los juntó  con un poquito de harina de maíz, los golpeó,
  los sopló y rezó junto a ellos hasta que apareció otro muchacho un poco más chico que él.
  Este muchacho era Jasy.  Entonces Kuarahy le dijo a la jarýi de los Añag: -Hazle otro  arco
  para éste que es mi hermano, hazle otro arco igual al mío—.  Enseguida le hizo otro arco la
  vieja y se fueron los dos hermanos al monte a cazar pájaros y cada día traían pájaros dife-
  rentes, todos los días traían pájaros para la vieja...
  XII. El Papagayo Revela a los Hermanos la Verdad de su Origen:
  ...un día Kuarahy le dijo a Jasy: —por qué será que nuestra abuela no quiere que vayamos al
  Cerro Azul, vamos a ir a descubrir qué es lo que hay allá, vamos a subir uno por cada  lado
  del cerro y vamos a matar a todos los pájaros  que veamos, el primero que los ve tiene  que
  matarlos.  Fueron entonces los dos  al Cerro Azul y comenzaron a  matar a todos los pájaros
  que veían. Mataron así a un jaku, que les quiso hablar, pero ellos no le dejaron, lo  mata-
  ron antes de que pudiera hablar. Pero Ñanderu Guasu había enviado un mensajero.  Ese mensa-
  jero era un parakao, papagayo; un parakao que hablaba. El parakao estaba parado en la punta
  de un árbol seco.  Cuando Jasy lo vio, preparó su arco y le tiró una  flecha para  matarlo,
  pero le erró, porque Jasy nunca tuvo muy buena puntería. Kuarahy preparó su arco entonces y
  le tiró una flecha  para matarlo, pero esta vez  fue la primera que  Kuarahy erró un  tiro.
  Cuando la flecha le pasó por al lado el parakao dijo: -dejáos de matar pájaros, están dando
  de comer a la que mató a vuestra madre—.  Se arrepintió entonces Kuarahy y también se arre-
  pintió su hermano Jasy.  Después el parakao  habló de  nuevo: —ustedes  quieren mucho  a su
  abuela, pero ella no los quiere mucho, porque mató a vuestra madre.  Desesperados  quedaron
  Kuarahy y Jasy ante esas noticias...
	
  - CONCLUSIÓN
	
  Hé aquí entonces, resumiendo, que el sentido guaraní  de sus mitos raciales, comprende  una
  interpretación panteista de los fenómenos totales del orbe, y en especial de los  elementos
  de su "hábitat" solariego.
  Como individuo primitivo, el "avá", el "andros" universal de esta raza, no puede  menos que
  explicar con sentido anecdótico, y luego, totémico, esos elementos naturales. En ello, cum-
  ple una identidad implícita con otras culturas primarias de otras latitudes, incluso orien-
  tales y africanas.  Pero lo que despierta nuestro interés, es el sentido ingénuo y  poético
  de todos sus mitos, transitando los movimientos de una fé  en la existencia del alma y  las
  fuerzas espirituales.
  Finalizando, todo ello es un himno continuado a los dones circundantes, a su paisaje, a sus
  necesidades satisfechas, al sol que brilla, a la lluvia bienhechora, a la sombra que sobre-
  coja, al animal amigo  y al enemigo... Todo engarzado en la dulce trama de su  imponderable
  idioma.
	
  - Breve glosario:
	
  Ã: estar erguido.
  A’ê: acudir en plural.
  A’é: amar, empleado tanto en la forma negativa como la afirmativa. Ija’éma Añáy  guembirekó
  rã re, ojapí japi avati ra’ÿme: ya amaba Añá a su prometida, le tiró repetidamente con gra-
  nos de maíz.
  ‘Ai: arco y flechas. Che ‘ái rã aipotá, charyi: quiero para mi arco y flechas, abuela.
  Ajeápy: cierto, efectivamente.
  Ajó: canasta, sinón.: yruagué. Muchos afirman que ajó es guaraní paraguayo.
  Akanguaá: gorro ritual del hombre, con adorno de plumas, llamada jeguaká en pãi y Mbya.
  Akóí: lugar, paraje al que ya se ha hecho referencia.
  Aó-aó: mamífero carnívoro del tamaño de un perro grande.
  Apirõ: Llorar.
  Apyká: sepultura. General Lorenzo ijapyká Yvy Kaigué py: el General Lorenzo está  enterrado
  en Yvy Kaigué.
  Apyká vevé: recipiente de cedro utilizado en el culto.
  Apyraá: saltar por encima.
  Avaeté: feroz.
  Ayvú: hablar, alma. Ijayvú apirai: habla con gracia, cuenta chistes. Yapú Guasú va’é omondé
  ñande reé ayvú marangatú: Dios nos viste (enfunda) una palabra -alma divina bienaventurada.
  Êgãi (e alargada)): añoranza, Ñande Ru Eté mamorangua, ñande rovái re yapu guasú va’é, êgai
  eté: a nuestro verdadero Padre del Más Allá, el que lanza  truenos ruidosos en  Oriente (el
  paraíso) ¡cómo lo añoro!
  Guaú: fiesta, canto, endecha.
  Guã?: luciérnaga.
  Guirõ: víbora que vive en bandadas, según un informante, según otro, la víbora llamada  ja-
  rará estero en Guaraní paraguayo.  En pãi, se aplica este nombre a la "madre" o "abuela" de
  los jarará.
  Hy’avá (ijy’avá): recipiente para recoger larvas comestibles, etc., consistente en  una ca-
  labaza partida.
  Iñemói: adulterio, estando la mujer embarazada.
  Iporiveté: secundario, sin importancia. Iporiveté, ojeroky reí, mba’evé ndoikuaái: desempe-
  ña un papel secundario, danza, pero no sabe nada (no entona endechas ni maneja el mbaraká).
  Jaguá: feroz, monstruo (también: perro, como en guaraní paraguayo actual).  De toda especie
  animal hay como en la mitología Mbya y Paî, un ejemplar monstruoso que lleva el sobrenombre
  jaguá y Eirá Jaguá, en capitulo Gobierno.  Reminiscencias de esta  creencia se conservan en
  la vernácula en mbói jaguá, tejú jaguá (víbora monstruosa, lagarto monstruoso).
	
	
	
  - Fuente(s) de Información:
  1) Natalia Krivoshein de Canese.
  2) Museo Andrés Barbero 
 








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