Izanagi se sometió entonces a un proceso de purificación
para librarse de la suciedad que pudiera haber contaminado
su cuerpo durante el descenso al mundo inferior. Llegó a
la llanura junto a la desembocadura del río de Hyuga (al
nordeste de Hyushu), y se libró de sus ropas y de todo
cuanto llevaba. Y allí donde dejaba caer una prenda o un
objeto, del suelo aparecian las deidades mas importantes
del Budismo sintoísta Japonés. Y nuevos dioses se iban
creando a medida que Izanagi entraba en el agua para lim-
piar su cuerpo. Finalmente, cuando lavó su cara fueron
creados los dioses más importantes del panteón japonés; al
secar su ojo izquierdo apareció Amaterasu-no-mikoto (Au-
gusta persona que hace brillar el cielo), la diosa Sol; de
su ojo izquierdo nació la diosa Luna, Tsuki-yomi-no-mikoto
(La Augusta Luna); el dios de la tormenta, Susano-no-
mikoto (El Augusto varón colérico), fue engendrado de su
nariz.
Izanagi decidió entonces dividir el mundo entre sus tres hijos. Le dio su collar sagrado,
símbolo de la soberanía y encargó a Amaterasu el gobierno del cielo, a Tsuki-yomi le confió
los reinos de la noche y a Susanô el cuidado de los mares. Pero este último dijo que prefería
ir al mundo de la Tierra que era donde estaba su madre, así que Izanagi encolerizado lo
desterró a Yomi y después se retiró del mundo para vivir en el alto cielo donde vive en "El
palacio más joven del Sol". Se dice que está enterrado en Taga (Prefectura de Shiga, Honshu).
Cuando Susano fué desterrado, anunció su intención de despedirse de su hermana. Esta, sospechó
que en realidad Susano quería apoderarse de sus dominios, y se preparó para la batalla: se
recogió el pelo en moños y se armo con un arco y dos aljabas llenas de flechas.
Agitó el arco furiosa y pateaba el suelo al llegar el, pero Susano le aseguró que no albergaba
alas intenciones. Le propuso un concurso para demostrar quien de los dos era mas
poderoso: vencería el que diera a la luz mas deidades masculinas. Amaterasu pidió a Susano
su espada, la partió en tres partes y la masticó, y al escupirlas aparecieron tres hermosas
Diosas. A continuación Susano, cogió las ristras de magatama, o cuentas de la fertilidad
que su hermana llevaba alrededor de los moños, en la frente y en los brazos; los partió con
los dientes, los cubrió con su aliento y creó cinco Dioses, proclamándose vencedor (Se considera
que el mas viejo de estos fué el primer Emperador del Japón). Amaterasu objetó que
esos dioses habían sido creados a partir de sus posesiones, y que por lo tanto ella era la
vencedora del concurso. Esto no fue aceptado por Susano, quien empezó a celebrar su victoria,
provocando grandes lluvias, rompiendo los bordes de los arrozales divinos y cubriendo
las acequias. Después, defecó y restregó sus excrementos por el salón en que, siguiendo la
costumbre, se probaban los primeros frutos de la cosecha. Por último, despellejó un caballo
"celestial" y lo arrojó por el tejado de paja de la hilandería sagrada en la que trabajaban
Amaterasu y sus doncellas. Esta se asustó tanto que huyó y se refugió en la Cueva de las
Rocas Celestiales (Ame no iwato), que tapo con una enorme piedra dejando al mundo sumergido
en la penumbra.
Este mito dicen que puede estar relacionado con las estaciones, en Invierno el sol se esconde,
pero luego vuelve a aparecer en primavera. La leyenda continua con los trucos usados
por los Dioses para convencer a Amaterasu para que salga de su escondite, pero esto no tiene
ninguna conexión con Susano. Omori-kane no kami, el hijo sabio de Takamimusibi, les propuso
un plan. Fabricaron espejos y los colgaron de las ramas del verdadero árbol sasaki de
quinientas ramas, arrancado de la montaña para este fin y colocado ante la cueva; empuñaron
ofrendas y prepararon una liturgia. Cuando todo estuvo preparado, Ame no Uzume se subió sobre
un cubo vuelto colocado delante de la cueva y ejecutó una danza erótica. Cuando se destapó
los pechos y se subió las faldas, las risas de los ochocientos dioses hicieron retumbar la
Alta Planicie Celestial. Las risas llamaron la atención de Amaterasu, quien abrió un
poco la puerta y preguntó porqué danzaban y reían si el mundo estaba sumido en la oscuridad.
Ame no Uzume le contestó "Nos alegramos, nos reímos y nos divertimos porque hay aquí
una divinidad más venerable que tú". Intrigada, Amaterasu se asomó un poco más y vio su
reflejo en los espejo. Cada vez mas intrigada, salió de la puerta y Tachikarawo, el dios
que estaba escondido al lado de la puerta, la cogió de la mano y la obligó a salir completamente,
mientras otro dios tendía una cuerda mágica (shiri-kume) tras ella, para que no
pudiera regresar. Así regresó el sol al mundo.
Tras esta crisis provocada por Susano, los ochocientos Dioses se reunieron para deliberar
sobre el castigo que debía de imponérsele (El número ocho japonés, el ya, es sagrado, e
implica un contingente, no un total especifico) y le impusieron un duro castigo: una multa
de "mil mesas de regalos de restitución", le cortaron los bigotes, la barba y las uñas de
las manos y los pies, y lo expulsaron del cielo, obligándole a descender a la Tierra de las
Llanuras de los Juncos en la cabecera del río HI, en Izumo, al sur del Japón.| ??? |