La psicología encontró en el mito material para delinear la estructura, el orden y los mecanismos
tanto de la vida psíquica de los individuos como del inconsciente colectivo de la
sociedad. Sigmund Freud utilizó temas de las estructuras mitológicas más antiguas para ejemplificar
los conflictos y mecanismos de la vida psíquica inconsciente (por ejemplo, en
sus complejos de Edipo y de Electra). Carl Jung, en sus interpretaciones psicológicas del
vasto cuerpo de mitos recogidos de diferentes culturas de todo el mundo, consideró evidente
la existencia de un inconsciente colectivo que todos comparten. Desarrolló la teoría de los
arquetipos -modelos de influencia decisiva, y a la vez emociones e ideas- que se expresan
en conducta e imágenes. Tanto Jung como Freud consideraron los sueños como expresiones de
la estructura y mecanismos de la vida del inconsciente. El sueño, señalaban, se asemeja en
muchos de sus detalles a la narración del mito en culturas en las que éste aún expresa la
totalidad de la vida.
Géza Róheim, un antropólogo húngaro, aplicó la teoría freudiana a la interpretación de mitos
y religiones arcaicas y, más en general, a la explicación del desarrollo de la cultura
humana. El estudio más extenso de los mitos desde la perspectiva de la psicología, sin embargo,
corresponde al investigador estadounidense Joseph Campbell. En Las máscaras de Dios
(4 vols., 1959-1967), combinó hallazgos de la psicología profunda (sobre todo jungiana),
teorías de difusión histórica, y análisis lingüísticos - desde la perspectiva de los mecanismos
que se encuentran en las formas míticas de expresión-, para formular una teoría general del
origen, desarrollo y unidad de todas las culturas humanas.