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DIOSES  DE  LA  MITOLOGíA  ROMANA



  BACO
  Dios del vino, identificado con Dioniso, el dios griego del vino, y con Liber, el dios romano 
  del vino. Hijo de Júpiter, se le suele caracterizar de dos maneras: una como dios de la vege-
  tación, específicamente de los frutos de  los árboles, que aparece  representado a menudo  en 
  los vasos áticos con un cuerno con bebida y racimos de uvas.  
  Como llegó a ser el dios popular griego del vino y el regocijo, se dice que en algunos de sus 
  festivales se producían milagros en los que el vino era el ingrediente predominante.  
  La segunda caracterización del  dios apunta a  los misterios de  una divinidad que  inspiraba 
  cultos orgiásticos, de los que son ejemplo las ménades o bacantes.  Este grupo de  mujeres a-
  bandonaba el hogar y vagaba por el desierto entrando en un  estado de éxtasis en su  devoción 
  al dios. Vestían pieles de cervatillo y se creía que poseían poderes ocultos. 
  El nombre Baco llegó a usarse en la antigua Grecia durante el siglo V a.C.  Se refiere a  los 
  fuertes gritos con los que se adoraba al dios en las bacanales, frenéticas  celebraciones  en 
  su honor.  
  Estos hechos, supuestamente originados en las fiestas de la naturaleza primaveral, llegaron a 
  ser ocasión de embriaguez y de actos licenciosos y disolutos, en los que los celebrantes dan-
  zaban y bebían. Las bacanales se hicieron cada vez más desenfrenadas.  Por esta razón, el Se-
  nado romano las prohibió en el año  186 a.C. En el siglo I d.C., sin  embargo, los  misterios 
  dionisíacos eran aún populares, como lo demuestran las representaciones alusivas  encontradas 
  en sarcófagos griegos.
	
  BELONA
  Diosa de la guerra. Se la identifica a menudo con la diosa griega de la guerra Enio.  
  En la mitología posterior, se describe a Belona como la hermana, hija o esposa del dios roma-
  no de la guerra, Marte, y a veces como su auriga o musa.  
  Su templo que se le consagró en Roma en el año 296 a.C., se encuentra  en el Campo de  Marte, 
  cerca del altar de Marte, fuera  de las puertas de la ciudad.   Allí se reunía el Senado para 
  recibir a los embajadores extranjeros.  
  En la columna bélica, situada enfrente del templo de Belona, los feciales (oficiales con fun-
  ción de sacerdotes) realizaban la ceremonia de la declaración de guerra.
	
  CARMENTA
  Ninfa de las aguas, poseía el don profético y se considera que fue ella la que escogió el em-
  plazamiento de Roma. Se convirtió en la diosa de los partos. 
	
  CERES
  Diosa de la  agricultura.   Ella y su hija Proserpina eran equivalentes a  las diosas griegas 
  Démeter y Perséfone.  
  La creencia griega de que  su júbilo al  reunirse con  su hija  cada primavera  hacía que  la  
  tierra produjera frutos y granos en abundancia fue introducida en Roma en el  siglo V a.C., y 
  su culto se volvió sumamente popular, sobre todo entre los plebeyos.  
  La palabra cereal deriva de su nombre.   Su festividad más importante, las Cerealia, se cele-
  braba del 12 al 19 de abril. 
	
  CUPIDO
	Cupido
  Tratándose de un dios  mitológico, resulta  extraño  que  Cupido
  sea representado con la figura de un niño.  De hecho, su  propia
  madre, Venus, se sorprendió cuando vio que pasaba el tiempo y la
  criatura no crecía como era de desear. Así que fue hasta el orá-
  culo de Temis para consultarle su problema, y éste le  contestó:
  "El Amor no puede crecer sin Pasión". Lo cierto es que  Venus no
  acabó  de  entender esa  respuesta... Hasta  que  nació su  hijo
  Anteros, el dios de  la pasión. Cuando estaba junto a él, Cupido
  crecía hasta convertirse  en un apuesto  joven; pero  cuando  se
  separaban, el dios del amor volvía a su forma infantil y  seguía
  con sus travesuras.
  Cupido no sólo hacía nacer el amor en los  demás, sino que, tam-
  bién él lo experimentó en sus propias carnes. Por aquel entonces
  vivía en la Tierra una princesa  llamada Psique, a la  que Venus
  envidiaba por su gran belleza.  Celosa, la diosa  decidió acabar
  con la joven y ordenó a Cupido que se encargara del asunto. Pero
  su hijo, al  verla, se  enamoró de Psique  y no cumplió  con  su
  cometido. Más bien al contrario: se casó con ella.
  Como mortal, Psique  tenía prohibido mirar  a Cupido, y  respetó
  esa norma hasta que un día, incitada por sus hermanas, no resis-
  tió más y le echó el ojo a su marido. Eso le valió el castigo de
  ser abandonada: desde entonces, Psique recorrió el mundo en busca  de su amado superando  los
  obstáculos que le ponían los dioses.  Finalmente, los del Olimpo se compadecieron de ella, la
  hicieron inmortal y le permitieron volver a reunirse con Cupido.
	
  DIANA
  Diosa de la luna y de la caza.  Equivalente latina de la virginal diosa griega Ártemis, Diana 
  era la guardiana de las corrientes y los manantiales y  protectora de los animales  salvajes. 
  Además, era especialmente venerada por las mujeres, y se creía que aseguraba un parto  apaci-
  ble a sus favoritas. 
  En la iconografía artística se la representa habitualmente como una joven cazadora, a  menudo 
  armada de arco y flechas.  
  El santuario más famoso consagrado a Diana estaba sobre el lago Nemi, cerca de Aricia.
	
  
Diana
FAUNO Fauno Fauno era un dios pastoral Romano y sería un nieto de Saturno poseyendo dones proféticos lo que inspiraba a los campesinos romanos en el campo, especialmente si tenían pérdidas, talvez esta era la razón de que a veces lo consideraban como descendiente del dios de la guerra Marte. Los Romanos lo identificaban con el dios Griego Pan. Algunas veces el dios Griego Pan era asociado con el dios Romano Silvano, el dios de la naturaleza salvaje. Tal como su contraparte Griega, él tenía las patas y los cuernos de cabra. Fauno era una deidad oracular. El podía prede- cir el futuro que le era revelado durante los sueños o por medio de voces supernaturales que salían de arboledas sagradas. También era considerado un gran músico. Pan estaba cantando en una ocasión y declaró que él era mejor músico que Apolo. Una competencia se realizó entre los dos, con Tmolus sir- viendo de juez. Apolo tenía mejor instrumento que Pan, y fué seleccio- nado como el ganador. Aunque Tmolus seleccionó a Apolo como el ganador, el rey Midas no estaba de acuerdo. Tmolus le convirtió las orejas al rey en orejas de burro como castigo. En algunas leyendas se identificaba a Fauno con un primitivo rey del Lacio, que enseñó a su pueblo como cultivar y criar ganado. También se creía que fue él quien introdujo el sistema religioso del país y después de su muerte fue venerado como un dios. FLORA Diosa romana que preside la floración y la primavera. Es una de las doce divinidades antiguas a las que Tito Tacio erigió un altar en Roma. En algunas poblaciones itálicas le estaba con- sagrado el mes de Abril. En Roma, el rey Numa, creó para ella un sacerdote, el flamen flora- les. Tras una serie de años desastrosos para las cosechas, su culto cambió y se le erigió un nuevo templo quedando fijada su fiesta el 28 de Abril. En su honor se celebraban unos juegos llamados la Floralia, que duraban hasta el 3 de Mayo. Era tradicional la participación de las cortesanas en estas festividades. Su culto estaba dirigido a pedir la protección de la diosa para las cosechas. Se le ofrecían sacrificios de ovejas. Ella entregó a los hombres la miel y las semillas de numerosas flores. A pesar de ser una diosa enteramente itálica, Ovidio intenta relacionarla con la mitología griega. Partiendo de una falsa etimología, identifica a Flora con la ninfa griega Cloris. El relato que hace de la leyenda entre Cloris y Céfiro, realmente es una repetición del mito del rapto de Oritía por parte de Bóreas, el viento del norte, existente en la mitología griega. Se la representa adornada con flores. Dentro de la iconografía de esta diosa podemos encon- trar el fresco de Stabia, realizado en el siglo I a de C., en Nápoles; "El triunfo de Flora". FORTUNA La diosa Fortuna o fors, en Grecia Tyche, era la diosa de la suerte, el azar, la que rige las vidas de los hombres. Representada como mujer, de pie o sentada y que lleva consigo varios objetos, como un timón, una rama de olivo o un caduceo. El culto a esta divinidad fue intro- ducido por Servio Tulio y se le erigió un templo en el Campigdoglio aunque en Roma tuvo va- rios más, como el Templo de la "Fortuna Virilis", santuarios oraculares de Antium y Praeneste (hoy Anzio y Palestrina). Cada emperador tenía su propia diosa Fortuna. Era la personificación de la suerte favorable o adversa apareciendo subida sobre un globo que gira, también con una rueda a su lado, aludien- do a las vueltas o cambios que la fortuna regala a los humanos. JANO Jano Dios de las puertas y también de los comienzos, que según los romanos aseguraba buenos finales. Su principal templo en el Foro romano tenía puertas que daban al este y al oeste, hacia el principio y el final del día, y entre ellas se situaba su estatua, con dos caras, cada una mirando en direcciones opuestas. En todos los hogares se le dirigía la plegaria matutina, y en toda tarea doméstica se buscaba su asistencia. Como dios de los comienzos, se le invocaba públicamente el primer día de enero (januarius), el mes que derivó de su nombre porque inicia el nuevo año. Se le invocaba también al comenzar una guerra, y mientras ésta durara, las puertas de su templo permanecían siempre abiertas; cuando Roma estaba en paz, las puertas se cerraban. Existen pocos mitos sobre él, pero gracias a sus extra par de ojos en- gañó a la ninfa Carna, la cual atraía a los hombres, y una vez que los conquistaba, se escapaba. Jano no tiene equivalente en la mitología griega. JUNO Juno En la mitología romana, diosa asimilada a Hera, hija de Saturno y de Rea, esposa de Júpiter. En sus orígenes, divinidad homóloga de la etrusca Uni, personificaba el ciclo lunar. Tambien era relacionada con la diosa griega de la natalidad Eileithyia y nombrada por los romanos como "ella que deja ver la luz a un niño". Forma parte de la tríada venerada primero en el Quirinal y luego en el Capitolio junto con Júpiter y Minerva (Juno Regina). Poseía diversas atribuciones, pero fundamentalmente era protectora de las mujeres (sobre todo de las casadas), de las bodas y de los partos, como atestiguan sus otros epítetos: Juno Lucina, la que da a luz; Juno Caprotina, diosa de la fecundidad; Juno Pronuba, diosa del matrimonio; Juno Moneta, diosa de los buenos consejos; Juno Sospita, la compasiva; Juno Caelestis, la Astarté de Cartago; Juno Lucina ayudaba a las muje- res en el parto; como Juno Regina era la consejera y protectora espe- cial del Estado romano. El primero de marzo se celebra la fiesta dedicada a su nombre llamada "fiesta matronalia". El nombre del mes de junio proviene del de la diosa Juno. JúPITER Júpiter y Mercurio con Filemón y Baucis En la mitología romana Júpiter era el rey del cielo y de la Tierra y de todos los dioses del Olimpo como lo era Zeus en la mitología griega. La adoración de Júpiter "Optimus Maximus" (el mejor y el más grande), comenzó bajo los reyes Etruscos, los cuales en 507 a.C. fueran expulsados de Roma. Era venerado como dios de los elementos naturales como: la lluvia, el rayo y el relámpago. También era conocido como el dios de la justicia. El fue nombrado rey de los dioses en una reunión especial después que destronó al dios Saturno y a los Titanes. Con las diosas Juno y Minerva, Júpiter formaba la tríada que constituía el culto central del Estado romano. Júpiter le dió a Plutón el dominio del inframundo y a su otro hermano Neptuno, el dominio del Mar. La esposa de Júpiter era Juno, quién era muy celosa de la atención que Júpiter le daba a otras diosas y mujeres. Los juegos que se realizaban en el Circo Romano eran dedicados a su persona. MARTE Hijo de Júpiter, Marte, dios romano de la guerra, símbolo de la fuerza y la energía. Su fi- gura está asociada con la valentía y la masculinidad. Una de las deidades romanas más impor- tantes, se consideraba a Marte el padre del pueblo romano, porque era, junto con Hera, padre de Rómulo y Remo, los fundadores de Roma según la mitología clásica. Originalmente un dios del año, especialmente de la primavera, los romanos identificaban a Marte con el dios griego de la guerra, Ares. Los nombres del día martes y del mes de marzo derivan del nombre de este dios. MERCURIO Mercurio era el dios-mensajero de Júpiter, y era el dios de los juegos. Mercurio era también el dios de los mercaderes, del comercio y de las historias. Era hijo del dios Júpiter y Maia, la hija del titán Atlante. Maia misma era una de las Pléyades, quienes eran las hijas del ti- tán Atlas. El culto de Mercurio se introdujo en Roma en el año 495 a.C., cuando se le hizo un templo cerca del Circo Máximo. Mercurio era identificado con el dios Griego Hermes. MINERVA Diosa de la sabiduría, hija de Júpiter. Era equivalente de la diosa griega Atenea. Minerva nació de la cabeza de Júpiter, ya crecida y vestida con una armadura. Cruel y belico- sa, era la patrona de los guerreros, la defensora del hogar y del Estado y la encarnación de la sabiduría, la pureza y la razón. Cuentan los mitos que la tierra, el cielo y los mares se conmovieron con su nacimiento. Mi- nerva fue el gran poder que asistía en todo a Júpiter. De ella partía el consejo, y su voz era escuchada reverentemente en la asamblea de los dioses. Era también patrona de las artes, de la artesanía y de los comerciantes. Con Júpiter y Juno, era una de las tres deidades principales del Estado romano.

Minerva y el Centauro
NEPTUNO Neptuno y sus caballos Originariamente dios de fuentes y corrientes de agua. El era hermano de Júpiter (Zeus) y de Plutón (Hades). Después de la derrota de su padre Saturno (Cronos), los tres hermanos dividieron al mundo en tres partes para ser gobernadas por ellos. Júpiter tomó el cielo, Neptu- no el mar y Plutón el inframundo. Neptuno tenía fama de tener mal genio. Las tormentas y terremotos reflejaban su rabia furiosa. Era representado como un hombre bar- budo aguantando un tridente y sentado en una caracol de mar tirado por caballos de mar. Un día Neptuno vió a la ninfa acuática Anfitrite bailando en la isla de Naxos y se enamoró de ella. Rápidamente le pidió que se casara con él, pero ella se negó. Sin embargo, sin desanimarse por el rechazo de Anfitrite, Neptuno envió a unos de sus criados, un delfín a buscarla. El delfín la encon- tró, y le rogó mucho por la causa de Neptuno y fue tan persuasivo que la hizo cambiar de parecer. Como recompensa por encontrar y regresarle a Anfi- trite, Neptuno inmortalizó al delfín al ubicarlo en el cielo como la constelación Dolphinus. Neptuno y Anfitrite tenían varios hijos. Entre ellos estaba Tritón cuyo nombre fue dado en 1846 a la luna principal del planeta Neptuno por William Lassell. Su festival se celebraba el 23 de julio. PALES Vieja divinidad romana, protectora de los rebaños, es tan pronto un dios como una diosa; por lo tanto, parece derivar de una dualidad primitiva. A esta divinidad se le consagran las fiestas de las Parilia. PLUTóN Dios de los muertos y de los infiernos, esposo de Proserpina, y equivalente latino del dios griego Hades. Plutón ayudó a sus dos hermanos, Júpiter y Neptuno, para derrocar a su padre, Saturno. Al dividirse el mundo entre ellos, Júpiter escogió la tierra y los cielos como reino; Neptuno se convirtió en el soberano del mar, y Plutón recibió por reino el submundo, donde gobernó sobre las sombras de los muertos. Se le consideraba originalmente un dios cruel e inflexible, indiferente a las plegarias y difícil de apaciguar con sacrificios. En los cultos y creencias populares posteriores se acentuaron aspectos más agradables y bené- ficos del dios. La versión romana de Hades, Plutón, era más benigna porque se le consideraba el otorgador de los beneficios ocultos de la tierra tales como los minerales y las cosechas, por lo que tam- bién era conocido como "Dis u Orcus", el dador de riqueza. POMONA Diosa romana de los frutos y los vegetales, su nombre procede de pomum, manzana, fruto. Ella se paseaba por los jardines de su reino cargando un cesto con manzanas que representaban la vida eterna y junto a los pastores encargada de podar, regar, cuidar e injertar los árbo- les. Muchos dioses campestres intentaron desposarla, pero ella ignoró a todos cuantos se le acercaban y valló sus jardines con un alto muro. Sin embargo, hubo un dios, Vertumno, que no se resignó a tales desprecio y prometió que se casaría con ella. A tal efecto, se convirtió al mismo tiempo en un pastor, un labrador, un viñador y un segador y se presentó a la puerta de su casa pero no fue recibido por Pomona. Finalmente, cuando el dios se convirtió en amable anciana y fue accesible para Pomona la con- venció, con su elocuencia, de la conveniencia de tal boda. Vertumno se transformó a su apa- riencia normal y se casaron. SATURNO Dios romano de la cosecha y la agricultura. En leyendas posteriores se lo identifica con el dios griego Cronos, quien, después de haber sido destronado por su hijo Zeus (en la mitología romana, Júpiter), huyó y se instaló en el Lacio, Italia, donde gobernó durante la llamada edad de oro, un tiempo de paz y felicidad completa, periodo en el cual enseñó la agricultura a la gente. Algunos dicen que tenia mas en común con la diosa Demeter. Durante las fiestas llamadas saturnales, cada 17 de diciembre se rememoraba la edad de oro durante siete días. Todas las actividades se suspendían y se postergaban ejecuciones y ope- raciones militares. Era un periodo de buena voluntad, dedicado a los banquetes y al inter- cambio de visitas y regalos. Un rasgo particular de este festival era la libertad que se daba a los esclavos, quienes durante este tiempo ocupaban el sitio preferencial en la mesa familiar y eran servidos por sus amos.
Saturno y Juno
SILVANO Dios de los campos sin cultivar y de las selvas, protector del ganado y de los rebaños. Originalmente una divinidad sin nombre a la que se aludía con el adjetivo silvanus (en latín "que vive en un bosque"), fue identificada más tarde con los dioses pastoriles Pan y Fauno. SUEñO Dios del sueño, hijo de la Noche y hermano gemelo de la Muerte. Su morada estaba en una oscura cueva en el lejano oeste, donde nunca brillaba el sol y todas las cosas estaban sumidas en el silencio. Lete, el río del olvido, corría cerca de la cueva, y junto a él crecían amapolas y otras plantas de cualidades narcóticas. Sueño tenía poder sobre dioses y sobre mortales y es representado a menudo como un joven dur- miente que sostiene un tallo de amapola. TéRMINO Protector de las señales y lindes de los campos. Los labradores celebran todos los años, el 23 de febrero, las Terminalia. VENUS Originalmente diosa de los jardines y de los campos, pero después identificada con Afrodita, la diosa griega del amor y la belleza. A la perfección de su figura y la pureza de sus carac- terísticas, ella añadía un ademán inocente. En su dulce cara siempre tenía una sonrisa. Venus es identificada tambien como la diosa del deseo; por eso es posible que el origen de este nombre esté en la raíz sánscrita "van", que significa precisamente deseo, y que da lugar al verbo de movimiento "venire", con el que también se asocia este nombre. En la época imperial, era venerada bajo diferentes aspectos: como Venus Genetrix, se identi- fica con la madre del héroe Eneas, el fundador del pueblo romano; como Venus Felix, es la portadora de buena fortuna; como Venus Victrix, la portadora de victoria; y como Venus Verti- cordia, la protectora de la castidad femenina. Venus era la mujer de Vulcano, dios de la forja de los metales, pero a menudo le era infiel. Entre sus muchos amantes estaba Marte, el dios de la guerra; el bello pastor Adonis, y Anqui- ses, padre de Eneas. Era también la madre de Cupido, dios del amor. VESTA Diosa del hogar, venerada en un ámbito doméstico como una divinidad casera. El santuario público más importante dedicado a Vesta era su templo redondo en el Foro romano, cuyo fuego, según se decía, lo había llevado desde Troya Eneas, el legendario fundador de Roma. El santuario era símbolo de la seguridad de la ciudad y lo custodiaban permanentemente seis vírgenes vestales, sacerdotisas que conservaban encendido el fuego y que servían durante periodos de treinta años sometidas a severas reglas. A principios de junio de cada año se celebraban fiestas en honor de Vesta, llamadas Vestalia. En cuanto a su imagen, la diosa era asociada con las llamas de su fuego y es representada con una larga túnica y la cabeza cubierta por un velo. En las manos sostiene una lámpara o una antorcha, pero también puede empuñar un dardo o llevar el cuerno de la abundancia. Su equiva- lente griega era Hestia. VULCANUS Esposo de Venus e hijo de Júpiter y de Juno. Su nombre del latín, Volcanus, "Volcán", dios del fuego y el protector de los herreros. Vulcano se identificaba con l dios griego Hefesto en el periodo clásico. Sus fiestas en Roma, las Vulcanalia, se celebraban el 23 de agosto. Venerado especialmente en Ostia, cerca de Roma, donde se le rendía el principal culto. Es re- presentado con bonete puntiagudo y herramientas de herrero (martillo y tenazas).




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