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DIOSES  DE  LA  MITOLOGíA  GRIEGA


  ADONIS	 
  Hermoso joven amado por las diosas Afrodita y Perséfone. 
  Nacido de la unión incestuosa del rey Cíniras de Chipre y de su hija, Adonis fue  puesto bajo 
  la custodia de Perséfone, reina del mundo subterráneo. Cuando Adonis murió al ser atacado por 
  un jabalí salvaje al que cazaba, Afrodita imploró al dios Zeus que se lo devolviese. 
  Zeus decretó que Adonis pasaría los meses invernales con Perséfone en el Hades y  los estiva-
  les con Afrodita.
	 
  AFRODITA
	El nacimiento de Venus (Afrodita)
  Diosa del amor y la belleza, es la  equivalente a
  la Venus romana. 
  En la Ilíada de Homero  aparece  como la hija  de
  Zeus y Dione, una de sus  consortes, pero en  le-
  yendas posteriores se la describe brotando  de la
  espuma del mar y su nombre puede traducirse  como
  "nacida de la espuma". 
  En la leyenda homérica, Afrodita  es la mujer  de
  Hefesto, el feo y cojo dios del fuego.  Entre sus
  amantes figura Ares, dios de la guerra, que en la
  mitología posterior aparece como su marido.
  Ella era la rival  de Perséfone, reina del  mundo
  subterráneo, por el amor del hermoso joven griego
  Adonis.
  Tal vez la leyenda más famosa sobre Afrodita está
  relacionada con la guerra de Troya.  Eris, la dio-
  sa de la discordia, la única diosa no  invitada a
  la boda del  rey Peleo y de  la  nereida   Tetis,
  arrojó  resentida a la sala del  banquete una  manzana de oro  destinada "a la más  hermosa".
  Cuando Zeus se negó a elegir entre Hera, Atenea y Afrodita, las  tres diosas  que aspiraban a
  la manzana, ellas le pidieron a Paris, príncipe de Troya, que  diese su fallo. Todas intenta-
  ron sobornarlo: Hera le ofreció  ser un poderoso gobernante; Atenea, que alcanzaría una  gran
  fama militar, y Afrodita, que obtendría a la mujer más hermosa del mundo.  Paris seleccionó a
  Afrodita como la  más bella, y como  recompensa eligió a Helena de  Troya, la mujer  del  rey
  griego Menelao. El rapto de Helena por Paris condujo a la guerra de Troya.  Probablemente  de
  origen oriental, en las  primitivas creencias religiosas  griegas se identificaba a  Afrodita 
  con la fenicia Astarté y era conocida como Afrodita Urania, reina de los cielos, y como Afro-
  dita Pandemos, diosa del pueblo. (ver Venus en "dioses romanos").
	
  APOLO
	Apollo
  Hijo del dios Zeus  y de Leto, hija de un  titán.
  Era también llamado Délico, de Delos, la isla  de
  su nacimiento, y Pitio, por haber matado a Pitón,
  la legendaria serpiente que guardaba un santuario
  en las montañas del Parnaso.  
  En la leyenda homérica, Apolo era  sobre todo  el
  dios de  la profecía, su  oráculo más  importante
  estaba en Delfos, el  sitio de su victoria  sobre
  Pitón.  Solía otorgar el don de la  profecía a a-
  quellos mortales a los que amaba, como a la prin-
  cesa troyana Casandra.
  Apolo era un músico  dotado, que deleitaba a  los
  dioses tocando  la lira.  Era también  un arquero
  diestro y un atleta veloz, acreditado  por  haber
  sido el  primer vencedor en los juegos olímpicos.  
  Su hermana gemela, Ártemis, era  la guardiana  de las muchachas, mientras que Apolo  protegía
  de modo especial a los muchachos. También era el dios de la agricultura y de la ganadería, de
  la luz y de la verdad, y enseñó a los humanos el arte de la medicina. 
  Algunos relatos pintan a Apolo como despiadado y cruel. Según la Ilíada de Homero, Apolo res-
  pondió a las oraciones del sacerdote Crises para obtener la liberación de su hija del general 
  griego Agamenón arrojando flechas ardientes y cargadas de pestilencia en el ejército griego.
  También raptó y violó a la joven princesa  ateniense  Creusa, a quien  abandonó junto  con el 
  hijo nacido de su unión.  Tal vez a causa de su belleza física, Apolo era representado en  la 
  iconografía artística antigua con mayor frecuencia que cualquier otra deidad. 
	
  AQUILES
  El mayor de los guerreros griegos en la guerra de Troya. 
  Era hijo de la ninfa del mar, Tetis, y de Peleo, rey de los mirmidones de Tesalia.
  Cuando era un niño su madre lo sumergió en el Éstige para hacerlo inmortal.  Las aguas lo hi-
  cieron invulnerable menos en el talón, por donde lo sostenía su madre. 
  Aquiles libró muchas batallas durante el sitio de diez años a la ciudad de Troya.   Cuando el 
  rey miceno Agamenón tomó para sí a la doncella cautiva Briseida, Aquiles retiró a  los mirmi-
  dones de la batalla y se encerró encolerizado en su tienda.  Los troyanos, envalentonados por 
  su  ausencia, atacaron  a los  griegos y los  forzaron a  una retirada  precipitada, entonces 
  Patroclo, amigo y compañero de Aquiles, le pidió que le prestara su  armadura y le  dejara a-
  vanzar con los mirmidones a la batalla. Aquiles aceptó. 
  Cuando el príncipe troyano Héctor mató a Patroclo, el desconsolado Aquiles  volvió a la bata-
  lla, mató a Héctor y arrastró su cuerpo triunfante detrás de su carro.   Más tarde permitió a
  Príamo, rey de Troya, rescatar  el cuerpo  de Héctor.   Aquiles peleó su  última batalla  con 
  Memnón, rey de los etíopes. Después de matar al rey, Aquiles condujo a los griegos hacia  los 
  muros de Troya. Allí fue mortalmente herido en el talón por Paris.
  La disputa entre Aquiles y Agamenón, la batalla posterior y el  rescate del cuerpo de  Héctor 
  son narrados en la Ilíada.
	
  ARES
	Ares
  Dios de la guerra e hijo de Zeus, rey de los dio-
  ses, y de su esposa Hera.  Los romanos lo identi-
  ficaban con Marte, también un dios de la  guerra,
  agresivo  y  sanguinario, Ares  personificaba  la
  brutal naturaleza de la  guerra, y era  impopular
  tanto para los dioses como los seres humanos. 
  Entre las deidades asociadas con Ares  estaban su
  consorte, Afrodita, diosa  del  amor, y  deidades
  menores como  Deimo (temor) y  Fobo (terror), que
  lo acompañaban en batalla. 
  Aunque feroz y belicoso, Ares no era  invencible,
  ni siquiera frente a los mortales.
  El culto de Ares, que se creía originario de Tra-
  cia, no estaba muy difundido en la antigua Grecia
  y, donde existía, carecía de significación social
  o moral. 
  Ares era una deidad ancestral de Tebas y tenía un templo en Atenas, al pie del Areópago o co-
  lina de Ares.
	
  ÁRTEMIS
  Una de las principales diosas, equivalente de la diosa romana Diana. 
  Era hija del dios Zeus y de Leto y hermana gemela del dios Apolo.Era la rectora de los dioses 
  y diosas de la caza y de los animales  salvajes, especialmente los osos, Ártemis era  también 
  la diosa del parto, de la naturaleza y de las cosechas. 
  Como diosa de la luna, se la identificaba a veces  con la diosa Selene y  con Hécate.  Aunque 
  tradicionalmente amiga y protectora de la  juventud, especialmente de las  muchachas, Ártemis 
  impidió que los griegos zarparan de Troya durante la guerra de Troya mientras no le  ofrecie-
  ran el sacrificio de una doncella.
  Según algunos relatos, justo antes del sacrificio ella rescató a la víctima, Ifigenia.  
  Como Apolo, Ártemis iba  armada con arco  y flechas, armas con  que a menudo castigaba a  los 
  mortales que la ofendían. 
  En otras leyendas, es alabada por proporcionar una  muerte dulce  y plácida  a las  muchachas 
  jóvenes que mueren durante el parto.
	
El sacrificio de Ifigenia
Agamenon mira impertérrito como su hija Ifigenia es sacrificada para reconciliarse con Ártemis. La diosa aparece rápidamente desde el cielo y lleva Ifigenia a Taurus. "El Sacrificio de Ifigenia, de Giovanni Battista, témpera, 1770."
ATENEA Atenea En la mitología latina, llegó a identificarse con la diosa Minerva, también conocida como Palas Atenea. Atenea salió ya adulta de la frente del dios Zeus y fue su hija favorita. Él le confió su escudo, adornado con la horrorosa cabeza de la górgona Medusa, su "égida" y el rayo, su arma principal. Diosa virgen, recibía el nombre de Parthenos (la virgen). En agradeci- miento a que Atenea les había regalado el olivo, el pueblo ateniense levantó templos a la diosa, el más importante era el Partenón, situado en la Acrópolis de Atenas. Atenea, originariamente la diosa de las ciudades griegas, de la industria y de las artes y, en la mitología posterior, de la sabiduría; era también diosa de la guerra. Atenea fue la defensora más firme, entre los dioses, del bando griego en la guerra de Troya. Después de la caída de Troya, sin embargo, los griegos le faltaron el respeto debido al carácter sagrado de un altar dedicado a Atenea en el que la profetisa troyana Casandra encontró refugio, y como castigo, unas tormentas enviadas por el dios del mar, Poseidón, requeridas por Atenea destruyeron la mayor parte de los barcos griegos que volvían de Troya. Atenea era también patrona del arte de la agricultura y de las labores femeninas, especiamente del hilado y el tejido. Entre sus dones al hombre estaban la invención del arado y la flauta y las artes de domesticación de animales, de construcción de barcos y de fabricación de zapatos. CíCLOPE Gigantes con un enorme ojo en medio de la frente. En la Teogonía de Hesíodo, los tres hijos— Arges, Brontes y Estéropes—de Urano y Gea, personificaciones del cielo y de la tierra, eran cíclopes. Fueron arrojados al mundo inferior por su hermano Cronos, uno de los titanes, des- pués de que él destronara a Urano.Pero el hijo de Cronos, el dios Zeus, liberó a los cíclopes del submundo y ellos, agradecidos, le regalaron el rayo y el relámpago, con los que derrotó a Cronos y a los titanes y se convirtió así en señor del universo. En la Odisea de Homero, los cíclopes eran pastores que vivían en Sicilia. Eran una raza sal- vaje, fuera de la ley y caníbal que no temía a dioses ni a hombres. El héroe griego Odiseo fue atrapado con sus hombres en la cueva del cíclope Polifemo, un hijo de Poseidón, dios del mar. Odiseo lo cegó para escapar de la cueva en la que el gigante los tenía cautivos y había devorado ya a varios de sus hombres. CRONOS Gobernador del universo durante la edad de oro. Era uno de los doce titanes y el hijo menor de Urano y de Gea,las personificaciones del cielo y de la tierra. Sus primeros hijos fueron los tres Hecatonquiros, los monstruos de cien manos y cincuenta ca- bezas a quienes Urano había apresado en un lugar secreto. Gea trató de rescatarlos y pidió ayuda a sus otros hijos, incluidos los cíclopes. Sólo Cronos aceptó el desafío. Atacó a Urano y lo hirió gravemente; Cronos se convirtió así en el regidor del universo. Cronos y su hermana la reina Rea llegaron a ser padres de seis de los doce dioses y diosas conocidos como los Olímpicos. A Cronos se le había profetizado que sería derrocado por uno de sus hijos, y se comió a los cinco primeros al poco tiempo de nacer. Rea, sin embargo, ocultó a su sexto hijo, Zeus, y ofreció a su hermano y esposo una piedra envuelta en pañales. Zeus se crió en Creta y cuando creció, forzó a Cronos, con la ayuda de Gea, a vomitar junto con la piedra a los otros cinco niños. Ésta después fue trasladada a Delfos. Zeus y sus cinco hermanos y hermanas libraron la guerra contra Cronos y los demás titanes ayudado por los Hecatonquiros y los cíclopes, a quienes liberó de la prisión donde los había encerrado su padre. Cronos y los titanes fueron confinados en el Tártaro, un abismo en la parte más profunda del submundo. DéMETER Diosa de los granos y de las cosechas, hija de los titanes Cronos y Rea. Cuando su hija Perséfone fue raptada por Hades, dios del mundo subterráneo, el dolor de Déme- ter fue tan grande que descuidó la tierra; no crecieron plantas y el hambre devastó el uni- verso. Consternado ante esta situación, Zeus, el regidor del mundo, pidió a su hermano Hades que devolviese Perséfone a su madre. Hades asintió, pero antes de liberar a la muchacha hizo que ésta comiese algunas semillas de granada que la obligarían a volver con él durante cuatro meses al año. Feliz de reunirse de nuevo con su hija, Démeter hizo que la tierra produjese flores primave- rales y abundantes frutos y cereales para las cosechas. Sin embargo, su dolor retornaba cada otoño cuando Perséfone tenía que volver al mundo subterráneo. La desolación del invierno y la muerte de la vegetación eran consideradas como la manifestación anual del dolor de Démeter cuando le arrebataban a su hija. Démeter y Perséfone eran veneradas en los ritos de los misterios de Eleusis. El culto se ex- tendió de Sicilia a Roma, donde se veneraba a estas diosas como Ceres y Proserpina. DIONISIO Dionisio Originalmente tenia el mismo rol que la diosa de la tierra Démeter, pero luego para los griegos pasó a ser el dios del vino, extasis y la vegetación, siendo quien enseñó a los mortales cómo cultivar la vid y como hacer vino. Era hijo de Zeus y Semele, una princesa Tebana. Era conocido como el "dios con cuernos" porque tomaba generalmente el aspecto de un toro. Era bueno y amable con quienes lo honraban, pero llevaba la locura y la destrucción a quienes lo despreciaban a él o a los rituales orgiás- ticos de su culto. De acuerdo con la tradición, Dionisio moría cada invierno y renacía en la primavera. Para sus adeptos, este renacimiento cíclico, acompañado de la renovación estacional de los frutos de la tierra, encarnaba la promesa de la resurrección de los muertos. Los ritos anuales en honor de la resurrección de Dioniso evolucionaron gradualmente hacia la forma estructurada del drama griego, y se cele- braron importantes festivales en honor del dios durante los cuales se realizaban grandes competiciones dramáticas. El festival más importante, las Grandes Dionisíacas, tenía lugar en Atenas durante cinco días de cada primavera. Para esta celebración los grandes dramaturgos griegos Esquilo, Sófocles y Eurípides escribieron sus magníficas tragedias. Después del siglo V a.C., Dionisio fue conocido para los griegos como Baco. EROS Dios del amor equivalente al romano Cupido. En la mitología más antigua se le representaba como una de las fuerzas primigenias de la na- turaleza, el hijo de Caos, y como encarnación de la armonía y del poder creativo en el uni- verso. Pronto, sin embargo, se le consideró como un hermoso y apasionado joven, acompañado por Poto o Hímero ("el Deseo"). La mitología posterior hizo de él el permanente acompañante de su madre, Afrodita, diosa del amor. En el arte griego, Eros aparece como un joven alado, ligero pero bello, a menudo con los ojos vendados como símbolo de la ceguera del amor. A veces llevaba una flor, pero más comúnmente el arco de plata y las flechas, con las que lanzaba los dardos del deseo en el pecho de dio- ses y hombres. EUROPA Hija de Agenor, el rey fenicio de Tiro, y hermana de Cadmo, el legendario fundador de Tebas. Una mañana, cuando Europa estaba juntando flores a orillas del mar, el dios Zeus la vio y se enamoró de ella. Se presentó bajo la apariencia de un hermoso toro de color castaño, y la convenció para que montara sobre su lomo. Al subirse Europa él salió a la carrera a través del océano hasta la isla de Creta. Minos y Radamantis fueron hijos de Zeus y Europa y llegaron a ser jueces de los muertos. El rapto de Europa, título de un cuadro del pintor italiano Tiziano, también ha inspirado o- tras muchas pinturas.(ver página "el rapto de Europa). GAYA Personificación de la madre tierra e hija de Caos. Fue madre y esposa del padre cielo, personificado como Urano. Ambos fueron los padres de las primeras criaturas vivas, los titanes, los cíclopes y los gigantes, los hecatonquiros (los provistos de cien cabezas). Temiendo y aborreciendo a los monstruos, aunque eran sus hijos, Urano los encerró en un lugar secreto de la tierra, pero dejó a los cíclopes y a los titanes en libertad. Gea, irritada por tal favoritismo, persuadió a su hijo, el titán Cronos, de derrocar a su padre. Castró a Urano, y de su sangre Gea hizo nacer otra raza de monstruos, los gigantes, y las tres diosas vengadoras, las Erinias. Su último y más terrible vástago fue Tifón, un monstruo de cien cabezas que, aunque vencido por el dios Zeus, se creía que arrojaba chorros de lava fundida del monte Etna. HADES Hades Dios de los muertos. Hijo del titán Cronos y de la titánide Rea y hermano de Zeus, Poseidón, Hera, Demeter y Hestia. Cuando los tres hermanos (los hombres), se repartieron el universo después de haber derrocado a su padre, Cronos, a Hades le fue concedido el mundo subterráneo. Allí, con su reina, Perséfone, a quien había raptado en el mundo superior, rigió el reino de los muertos. Aunque era un dios feroz y despiadado, al que no aplacaba ni plegaria ni sacrificio, no era maligno. En la mitología romana, se le conocía también como Plutón, señor de los ri- cos, porque se creía que tanto las cosechas como los metales preciosos provenían de su reino bajo la tierra. El mundo subterráneo suele ser llamado Hades. Estaba dividido en dos regiones: Erebo, donde los muertos entran en cuanto mueren, y Tártaro, la región más profunda, donde se había encerrado a los titanes. Era un lugar oscuro y funesto, habitado por formas y sombras incorpóreas y custodiado por Cerbero, el perro de tres cabezas y cola de dragón. Siniestros ríos separaban el mundo subterráneo del mundo superior, y el anciano barquero Ca- ronte conducía a las almas de los muertos a través de estas aguas. En alguna parte, en medio de la oscuridad del mundo inferior, estaba situado el palacio de Hades. Se representaba como un sitio de muchas puertas, oscuro y tenebroso, repleto de espectros, situado en medio de campos sombríos y de un paisaje aterrador. En posteriores leyendas se describe el mundo subterráneo como el lugar donde los buenos son recompensados y los malos castigados. HEFESTO Dios del fuego y de la metalurgia, hijo del dios Zeus y de la diosa Hera o, en algunos rela- tos, sólo hijo de Hera. A diferencia de los demás dioses, Hefesto era cojo y desgarbado. Poco después de nacer lo echaron del Olimpo: según algunas leyendas, lo echó la misma Hera, quien lo rechazaba por su deformidad; según otras, fue Zeus, porque Hefesto se había aliado con Hera contra él. En la mayoría de las leyendas, sin embargo, volvió a ser honrado en el Olimpo y se casó con Afrodita, diosa del amor, o con Áglae, una de las tres gracias. Era el artesano de los dioses y les fabricaba armaduras, armas y joyas. Se creía que su ta- ller estaba bajo el monte Etna, volcán siciliano. A menudo se identifica a Hefesto con el dios romano del fuego, Vulcano. HELIOS Helios Antiguo dios del Sol, hijo de los titanes Hiperión y Tía, hermano de Selene, diosa de la luna, y de Eos, diosa de la aurora. Cada día, Helios conducía su carro de oro a través del cielo pro- porcionando luz a dioses y mortales. Al anochecer se sumergía en el océano occidental, desde donde era conducido en una copa de oro de regreso a su palacio de Oriente. Sólo Helios podía controlar los feroces caballos que tiraban de su carro fogoso. Su hijo Faetón murió después de convencerle de que le dejara guiar el carro solar por el cielo, los caballos se espanta- ron, Faetón cayó al mar y se ahogó. Se dice que Zeus se vió en la obligación de intervenir para prevenir que la Tierra fuera abrazada por el fuego. Helios tuvo muchos hijos entre los cuales se cuentan a: Pasifae, Faetón, Augeas, Circe, etc. Venerado en toda Grecia, su culto principal se encontraba en Rodas. El coloso de Rodas, una de las siete maravillas del mundo, era una representación de Helios y el cual, debido a un terremoto, se de- rrumbó en 226 a.C. A menudo se le identifica con Apolo, dios posterior griego. HERA Hera Reina de los dioses, hija de los titanes Cronos y Rea, hermana y mujer del dios Zeus, su nombre significa "dama". Hera era la diosa del matrimonio y la protectora de las mujeres casadas. Se dice que era una diosa que los griegos sobretomaron de los antiguos habitantes de la ciudad de Argos en el Peloponeso. Era madre de Ares, dios de la guerra, de Hefesto, dios del fuego, de Hebe, diosa de la juventud, y de Ilitía, diosa del alumbramiento. Mujer celosa, Hera perseguía a menudo a las amantes y a los hijos de Zeus. Nunca olvidó una injuria y se la conocía por su naturaleza venga- tiva. Irritada con el príncipe troyano Paris por haber preferido a Afrodita, diosa del amor, antes que a ella, ayudó a los griegos en la guerra de Troya y no se apaciguó hasta que Troya quedó destruida. Hera mandó dos culebras para que mataran al recién nacido Hércules (Heracles) quien fuera engendrado por Zeus para que ayudara a favor de los dioses en contra de los Gigantes. Algunos mitos señalan también que Hefaístos era hijo de Zeus y Hera, pero según otros, solamente de Hera. Hera era adorada principalmente en Kreta y Samos. En este última isla los Argonautas habrian erigido un gran templo a su nombre. Se suele identificar a Hera con la diosa romana Juno. HERMES Mensajero de los dioses, hijo del dios Zeus y de Maya, la hija del titán Atlas. Como especial servidor y correo de Zeus, Hermes tenía un sombrero y sandalias aladas y llevaba un caduceo de oro, o varita mágica, con serpientes enrolladas y alas en la parte superior. Guiaba a las almas de los muertos hacia el submundo y se creía que poseía poderes mágicos sobre el sueño. Hermes era también el dios del comercio, protector de comerciantes y pastores. Como divinidad de los atletas, protegía los gimnasios y los estadios, y se lo consideraba responsable tanto de la buena suerte como de la abundancia. A pesar de sus virtuosas características, también era un peligroso enemigo, embaucador y la- drón. El día de su nacimiento robó el rebaño de su hermano, el dios del sol Apolo, oscure- ciendo su camino al hacer que la manada anduviera hacia atrás. Al enfrentarse con Apolo, Hermes negó haber robado. Los hermanos acabaron reconciliándose cuando Hermes le dio a Apolo su lira, recién inventada. En el primitivo arte griego, se representaba a Hermes como un hombre maduro y barbado; en el arte clásico, como un joven atlético, desnudo e imberbe como puede comprobarse en el Hermes de Praxíteles, en Olimpia. HESTIA Por lo general, se reconoce a Hestia como una de las más antiguas personificaciones del ho- gar. Los narradores de mitos la hacen descendiente de Rea y Cronos, es su hija mayor. Los más afamados mitógrafos explican que la diosa Hestia alcanza su plena significación cuan- do su simbolismo se hace extenso al propio centro de la tierra. En este sentido, ciertos narradores clásicos afirman de la citada hija de Rea y Cronos que es la más fiel personifica- ción del fuego que arde en las entrañas más profundas de la tierra, las cuales coinciden con su centro mismo. De ahí que, en ocasiones, se la compare con el "omfalos" u "ombligo del mun- do". Una leyenda que pasaba de generación en generación, mostraba a Delfos como único centro del mundo. Y éste era el lugar ocupado por Hestia; había sido el poderoso Zeus quien así lo determinara, pues las dos águilas que lanzara desde el oriente y el occidente de la tierra se habían encontrado precisamente en Delfos; por lo que, de este modo, quedaba determinado el verdadero centro del mundo. Ella protegía el fuego sagrado del hogar; por ello, algunas tradiciones, la consideran tam- bién como diosa del fuego. El mismo nombre "hestia", en griego, significa el lugar recóndito e íntimo del hogar en donde se enciente el fuego en honor de los dioses que los antiguos denominaban domésticos. La misión más importante de una diosa como Hestia consiste en mantener siempre avivado el fuego sagrado, ya que ello era símbolo de la vitalidad y la fuerza que latía en los indivi- duos y en las sociedades antiguas. Si el fuego llegara a apagarse, algún mal irreparable les sobrevendría. Por todo ello, la custodia del fuego sagrado era una de las más arduas cuestiones que podían plantearse los antiguos mortales. La diosa Hestia tenía una gran responsabilidad y, para lle- var a cabo, de manera plenamente satisfactoria, su cometido, debería prescindir de ataduras y pasiones. De ahí que, al decir de todos los narradores de mitos, se valorara tanto la exigen- cia de pureza en la diosa. Esta debía mantenerse virgen por encima de todo. Por ello, una y otra vez rechazaba con energía a todos sus pretendientes, y eso que entre ellos se encontra- ban deidades tan apuestas como Apolo y Poseidón. Lo curioso es que en todos los escritos clásicos se dice que fue Zeus, precisamente, quien ayudó a Hestia a mantenerse siempre virgen y pura. ¿Cómo sería eso posible?, cuando se sabe que el rey del Olimpo era el más mujeriego y enamoradizo de entre los dioses y los mortales. Sea como fuere, lo cierto es que la citada diosa permaneció siempre "ávida de pureza" y mantuvo en todo tiempo y lugar "la vida nutriti- va sin ser fecundante" y nunca cometió falta alguna de castidad. IRIS Diosa del arco iris, hija del titán Taumante y de Electra, hija del titán Océano. Como mensajera del dios Zeus y de su mujer, Hera, Iris abandonó el Olimpo sólo para transmi- tir los divinos mandatos a la humanidad, por lo que se la consideraba una consejera y una guía. Viajando a la velocidad del viento, podía ir de un extremo al otro de la tierra y también al fondo del mar o a las profundidades del submundo. Aunque era hermana de los monstruos alados, las harpías, Iris aparecía representada como una hermosa joven, con alas y con ropa de colo- res brillantes y un halo de luz sobre su cabeza, atravesando el cielo con un arco de donde proviene el término arco iris que formaba su estela. PEGASO Pegaso es un caballo alado. Su nombre proviene de la palabra griega phgh, que significaba ma- nantial, pues se decía que había nacido en las fuentes del Océano. Hay varias versiones de su nacimiento. Por un lado se dece que habría nacido del cuello de la Gorgona, cuando Perseo la mató en el mar. En esta perspectiva, resulta que su padre es Posei- dón, y Crisaor su hermano gemelo. Otra versión sostiene que nació en la tierra, fecundado por la sangre derramada de la Gorgo- na, cuando Perseo la mató. Una vez que nació, Pegaso fue al Olimpo, donde se puso a las órdenes de Zeus, al llevarle el rayo. El papel de Pegaso más importante es en la leyenda de Belerofonte, sobre la que hay diversos argumentos. Por un lado, se decía que Pegaso había sido regalado a Belerofonte por la diosa Atenea (diosa de la sabiduría), pero según otras historias fue Poseidón el que dio el caballo a Belerofonte. También se contaba que el héroe lo había encontrado, cuando bebía en la fuente de Pirene. Fue gracias a Pegaso que Belerofonte pudo matar a la Quimera y lograr por sí solo la victoria sobre las Amazonas. Cuando Belerofonte muere, Pegaso volvió a la morada de los dioses. Tiempo después, se dio el concurso de canto que enfrentó a las Musas con las hijas de Píero. El Monte Helicón estaba muy complacido por la belleza de las voces, por lo que empezó a crecer amenazando con llegar al cielo. Al ver el peligro, Poseidón le ordenó a Pegaso que fuera y golpeara a la montaña con uno de sus cascos para ordenarle que volviera a su tamaño normal, a lo que la montaña obedeció dócilmente. Pero, en el lugar donde Pegaso la había golpeado brotó la Fuente Hipocrene, o Fuente del Caballo. Por último, Zeus lo convirtió en Constelación, para que fuera eterno. Cuando esto sucedió, una pluma de sus alas cayó cerca de Tarso, y así la ciudad adoptó su nombre. PERSéFONE Perséfone era la diosa griega del Inframundo y la esposa de Hades. Los Romanos identificaban a Perséfone con Proserpina. Hades se enamoró de ella a primera vista. El decidió cargarla hacia su reino. Demetria era la madre de Perséfone. Ella anduvo por todo el mundo buscándola. Cuando supo el destino de su hija, Demetria le rogó a Zeus para que liberara a su hija. Por desgracia, Perséfone se había comido unas semillas de una fruta durante su estancia en el ba- jo mundo, y esto no le permitió irse para siempre. Después de mucho llanto y tristeza, a Perséfone le fue permitido pasar la mitad del año en la Tierra con su madre y la otra mitad del año en el Inframundo. Ella se convirtió en una alegoría de la muerte y renacimiento de las estaciones.
Hades y Perséfone
POSEIDóN Dios del mar, hijo del titán Cronos y la titánide Rea, y hermano de Zeus y Hades. Poseidón era marido de Anfitrite, una de las nereidas, con quien tuvo un hijo, Tritón. Poseidón, sin embargo, tuvo otros numerosos amores, especialmente con ninfas de los manantia- les y las fuentes, y fue padre de varios hijos famosos por su salvajismo y crueldad, entre ellos el gigante Orión y el cíclope Polifemo. Poseidón y la górgona Medusa fueron los padres de Pegaso, el famoso caballo alado y desempeña un papel importante en numerosos mitos y leyendas griegos. Disputó sin éxito con Atenea, dio- sa de la sabiduría, por el control de Atenas. Cuando Apolo, dios del sol, y él decidieron ayudar a Laomedonte, rey de Troya, a construir la muralla de la ciudad, éste se negó a pagar- les el salario convenido. La venganza de Poseidón contra Troya no tuvo límites. Envió un terrible monstruo marino a que devastara la tierra y, durante la guerra de Troya, se puso de lado de los griegos. El arte representa a Poseidón como una figura barbada y majestuosa que sostiene un tridente y a menudo aparece acompañado por un delfín, o bien montado en un carro tirado por briosos se- res marinos. Cada dos años, los Juegos Ístmicos, en los que había carreras de caballos y de carros, se ce- lebraban en su honor en Corinto. Los romanos identificaban a Poseidón con su dios del mar, Neptuno. RHEA O REA Madre de los dioses. Era una titánida, hija de Urano y de Gea, Cielo y Tierra, y hermana y mujer del titán Cronos. Durante mucho tiempo, Cronos y Rea gobernaron el universo. Como se le advirtiera a Cronos que uno de sus hijos estaba destinado a quitarle el trono, intentó eludir ese revés de la fortuna devorando a sus vástagos en cuanto nacían. Al nacer su sexto hijo, el dios Zeus, Rea ocultó al pequeño en la isla de Creta y se burló de su marido entregándole una piedra envuelta en pañales, que él devoró pensando que era un ni- ño. Después, cuando Zeus hubo llegado a la edad adulta, forzó a su padre a vomitar la piedra, junto con los otros cinco niños que Rea había engendrado: Poseidón, dios del mar; Hades, dios de los muertos; Démeter, diosa de la tierra; Hestia, diosa del hogar, y Hera, diosa del ma- trimonio, quien llegó a ser la mujer de Zeus. En la mitología romana, Rhea se identifica con Cibeles, la gran madre de los dioses. ZEUS Dios del cielo y soberano de los dioses olímpicos. Zeus corresponde al dios romano Júpiter. Según Homero, se consideraba a Zeus padre de los dioses y de los mortales. No fue el creador de los dioses y de los hombres; era su padre, en el sentido de protector y soberano tanto de la familia olímpica como de la raza humana. Señor del cielo, dios de la lluvia y acumulador de nubes blandía el terrible rayo. Su arma principal era la égida, su ave, el águila, su ár- bol, el roble. Zeus presidía a los dioses en el monte Olimpo, en Tesalia. Sus principales templos estaban en Dódona, en el Epiro, la tierra de los robles y del templo más antiguo, fa- moso por su oráculo, y en Olimpia, donde se celebraban los juegos olímpicos en su honor cada cuatro años. Los juegos de Nemea, al noroeste de Argos, también estaban dedicados a Zeus. Zeus era el hijo menor del titán Cronos y de la titánida Rea y hermano de las divinidades Po- seidón, Hades, Hestia, Deméter y Hera. De acuerdo con uno de los mitos antiguos sobre el na- cimiento de Zeus, Cronos, temiendo ser destronado por uno de sus hijos, los devoraba cuando nacían. Al nacer Zeus, Rea envolvió una piedra con pañales para engañar a Cronos y ocultó al dios niño en Creta, donde se alimentó con la leche de la cabra Amaltea y lo criaron unas nin- fas. Cuando Zeus llegó a la madurez, obligó a Cronos a vomitar a los otros hijos, que estaban deseosos de vengarse de su padre. Durante la guerra que sobrevino, los titanes lucharon del lado de Cronos, pero Zeus y los demás dioses lograron la victoria y los titanes fueron envia- dos a los abismos del Tártaro. A partir de ese momento, Zeus gobernó el cielo, y sus hermanos Poseidón y Hades recibieron el poder sobre el mar y el submundo, respectivamente. Los tres gobernaron en común la tierra. En la obra del poeta griego Homero, Zeus aparece representado de dos maneras muy diferentes: como dios de la justicia y la clemencia y como responsable del castigo a la maldad. Casado con su hermana Hera, es padre de Ares, dios de la guerra; de Hebe, diosa de la juventud; de Hefesto, dios del fuego, y de Ilitía, diosa del parto. Al mis- mo tiempo, se describen las aventuras amorosas de Zeus, sin distinción de sexo (Ganímedes), y los recursos de que se sirve para ocultarlas a su esposa Hera. En la mitología antigua son numerosas sus relaciones con diosas y mujeres mortales, de quienes ha obtenido descendencia. También sus metamorfosis en diversos animales para sorprender a sus víctimas, como su trans- formación en toro para raptar a Europa. En leyendas posteriores, en las que se introducen otros valores morales, se pretende mostrar al padre de los dioses a salvo de esta imagen li- bertina y lasciva. Sus amoríos con mortales se explican a veces por el deseo de los antiguos griegos de vanagloriarse de su linaje divino. En la escultura, se representa a Zeus como una figura barbada y de apariencia regia. La más famosa de todas fue la colosal estatua de marfil y oro, del escultor Fidias, que se encontraba en Olimpia.




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