El mito es un fenómeno cultural complejo que puede ser encarado desde varios puntos de vis-
ta.
Sabemos que los mitos pertenecen a una época en que la inteligencia del hombre primitivo no
era apta para desentrañar la explicación de los fenómenos que en torno suyo se desarrolla-
ban. El mito no es, pues, más que una explicación de la causa o del origen imaginado de tal
o cual ser, cosa, fenómeno o hecho. Casi todas las culturas poseen o poseyeron alguna vez
mitos y vivieron en relación con ellos.
El hombre mitológico sintió que el mundo vivía. Pero no interpretó esa vida como nosotros.
Los fenómenos de la naturaleza que se presentaban, no eran el resultado de una ley natural,
sino como actos de personajes divinos, o al menos sobrehumanos, de poderes buenos o malos.
Era el tiempo de la fantasía, de la expresión poética, de las impresiones producidas por
los fenómenos de la naturaleza en la sensibilidad virgen de los hombres primitivos.
El mito entrega el conocimiento de la vida del hombre antiguo y la interpretación de su
pensamiento y de sus acciones. Es una clave que permite reconstruir, trozo a trozo, el
tiempo sin escritura. El dato mitológico pasa a ser el auxilio a muchas disciplinas huma-
nísticas y científicas que exploran el origen, el ambiente y el quehacer natural e intelec-
tual del hombre. Por otra parte la Ilustración y el romanticismo estimularon el interés por
el Mito, a través de teorías sobre su origen y la aparición de nuevas disciplinas académi-
cas. Aunque la ilustración acentuaba la racionalidad de los seres humanos, dirigía su aten-
ción a todas las expresiones humanas, incluidas la religión y la mitología. Los estudiosos
ilustrados intentaron dar un sentido a los relatos míticos aparentemente irracionales y
fantásticos. Sus explicaciones incluían teorías históricas evolucionistas —la cultura huma-
na avanzaría desde un primitivo estado de ignorancia e irracionalidad hacia la cultura mo-
derna de la racionalidad— viendo a los mitos como productos de las primeras épocas de igno-
rancia e irracionalidad.
Por estas razones merece igual respeto la "relativa inexactitud" de un texto mitológico que
la "exactitud relativa" de un texto histórico.
La leyenda responde a los estímulos de la naturaleza circundante, tiene implicaciones de
variadas índoles, logra variantes, matices diferentes conforme al medio. Puede tener una
razón, una verdad y decir relación con la geografía, con un hecho histórico, con un aconte-
cimiento que repetido y exagerado integra el acervo folclórico, conformando el leyendario.
En la LEYENDA se está a corta o mucha distancia de las fuentes, pero la imaginación popular
teje la aventura y la desventura. La imaginación avasalla y colorea la realidad.
Por otro lado, la LEYENDA es una narración tradicional o una colección de narraciones rela-
cionadas entre sí que parte de situaciones históricamente verídicas, pero que luego puede
incorporar elementos ficcionales. En el mito todo es estimado como verdadero. En la leyenda
se combinan verdad y ficción. La palabra procede del latín medieval legenda y significa "lo
que ha de ser leído". Denominación que procede del hecho de que algunos oficios religiosos
de la primitiva Iglesia cristiana se leían en voz alta legendas o vidas de santos. Una fa-
mosa colección en la edad media fue La leyenda dorada (Legendi di sancti vulgari storiado),
escrita en latín en 1264 por el dominico genovés Santiago de la Vorágine, tratado hagiográ-
fico donde los hechos de la vida de los santos se acerca en muchas oportunidades a lo fan-
tástico. La leyenda se sitúa en un lugar y en una época específicas. Tal vez ese rasgo haya
estimulado en el siglo XIX al escritor portugués Eça de Queiroz a elaborar su Diccionario
de milagros, que dejó inconcluso ya que solo abarca las letras A y B y se publicó, póstuma-
mente, en 1900 (primera edición española, 1990).
Otra diferencia entre mito y leyenda es que la leyenda se relaciona con un lugar y una épo-
ca determinadas. El mito alude a los orígenes, que suelen estar fuera del tiempo. Por otra
parte, el mito se ocupa principalmente de los dioses, mientras que la leyenda retrata en
general a un héroe humano, como ocurre en el caso de la Ilíada y la Odisea o la Eneida. Son
legendarias también las historias que florecieron en numerosas novelas de caballería duran-
te la edad media y que fueron fuente de inspiración para escritores posteriores: este es el
caso de la leyenda del rey Arturo, con Carlomagno y con el alquimista alemán Fausto.
A pesar de estas diferencia entre mito y leyenda, en ambos tipos de narraciones hay un ful-
gor común: el de la imaginación y la veneración por los orígenes, y por lo mágico y extraor-
dinario de la existencia.
A continuacion algunos tipos de leyendas:
1 LEYENDAS MARAVILLOSAS
Seres sobrenaturales y extraordinarios.
Magia, brujería, encantamientos.
Aparecidos, fantasmas y difuntos.
Visiones, objetos maravillosos y ofrendas.
Talismanes y tesoros.
Magia de la palabra, vaticinios.
2 LEYENDAS NATURALISTAS
Etiológicas y/o del paisaje.
Los elementos naturales: Tierra, aire, agua, fuego.
Plantas, animales.
3 LEYENDAS HISTÓRICAS
Arqueológicas y de civilizaciones antiguas.
Épicas y de personajes históricos.
Leyendas de amor.
Oficios tradicionales. Picaresca.
Arquitectónicas: monumentos, casas, pozos.
4 LEYENDAS MODERNAS URBANAS
Oficios modernos.
Crímenes y leyenda negra.
Delincuencia y terrorismo.
Conflictos sociales y políticos.
Minorías y sectas.
5 LEYENDAS RELIGIOSAS, ECLESIÁSTICAS Y DEVOCIONALES
Sobre Cristo.
De la Virgen.
De Santos.
De peregrinos.
Escatalógicas.
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